Por Judith Martínez
En la entrevista que Isabel Martínez-Cosentino realizó en su showroom Cosentino City Barcelona a Gema Gilgado y que reproducimos en estas páginas, la experta en color y tendencias aseguró que “nuestras elecciones cromáticas definen nuestra imagen y estado de ánimo. El color manifiesta cómo somos y cómo nos sentimos”. Hace poco, creyendo que había dejado atrás la idea de vestir principalmente de negro, la fotógrafa especializada en retrato femenino, con la que suelo colaborar, Elisabeth Serra, me aconsejó que optara por colores que me favorecieran más: azul, amarillo, rosa, blanco. Entonces entendí el mensaje, la importancia de usar el color como forma de expresión. Y tenía razón. Contrariamente a lo que yo pensaba, el color negro transmite una imagen de tristeza, en lugar de la sobriedad que yo buscaba, sin pretender llamar la atención a través de la ropa. Error. Leyendo a Gilgado no puedo estar más de acuerdo con ella. Desde que comprendí que la primera persona afectada por la sensación de melancolía era yo misma, decidí desterrar por completo las prendas negras de mi armario. Ahora me atrevo con colores y estampados. Creo que mi actitud se ha vuelto más receptiva y optimista. Y diría que esta pequeña transformación no pasa desapercibida por los demás. Si no es así, el tiempo lo confirmará. Al final, lo que importa es sentirse bien con uno mismo. Y a mí el color me sienta bien.









