Por Oriol Vernetta Especialista en cirugía plástica, reconstructiva i estética con más de 15 años de experiencia
Con la llegada del invierno aumentan las consultas de cirugía estética, y muchas pacientes aprovechan esta época del año para someterse a intervenciones corporales y, especialmente, a la cirugía de pecho. Uno de los motivos que hacen especialmente atractiva esta estación es que los tejidos se inflaman menos que en épocas cálidas, lo que permite una recuperación más rápida, estable y confortable. Esta menor respuesta inflamatoria hace que todo el proceso posoperatorio sea más llevadero.
El frío permite tolerar mucho mejor las prendas de compresión y los vendajes, imprescindibles después de un aumento, una reducción o una mastopexia. El sujetador postoperatorio, que en verano puede resultar incómodo y difícil de llevar, en invierno se adapta mejor al día a día y facilita el asentamiento del tejido en esta fase inicial. La ausencia de calor y de exposición solar protege las cicatrices y mejora la calidad del resultado final, permitiendo llegar a la primavera y al verano con el pecho ya definido, estable y con un aspecto natural. Además, operarse durante los meses más fríos aporta un componente práctico, ya que las capas de ropa permiten disimular cualquier inflamación transitoria y vivir la recuperación con mayor discreción. Tras una semana de cuidados básicos, la mayoría de las pacientes puede retomar su rutina sin deporte, que suele reincorporarse a partir de los treinta días.
Programar estas intervenciones en los meses fríos facilita también un calendario de revisiones claro y ordenado. En lo referente a los implantes mamarios, conviene recordar que los modelos actuales no deben cambiarse de forma programada: basta con realizar una revisión cada cinco años para comprobar que se mantienen íntegros. Mientras estos controles sean correctos, no es necesario sustituirlos, y solo si se detecta alguna rotura o alteración de la posición se plantea una intervención.
Las mismas ventajas que ofrece la cirugía de pecho en invierno —menos inflamación, mejor tolerancia a la compresión y una recuperación más discreta— también benefician a otras intervenciones corporales como la liposucción o el contorno corporal, que alcanzan resultados especialmente buenos en esta época del año.












