Pollo al limón con hierbas frescas y patatas nuevas
Ingredientes (para 4–6 personas)
1 pollo de corral troceado
3 patatas nuevas medianas
2 limones (zumo y ralladura)
2 dientes de ajo
1 ramita de romero fresco
1 ramita de tomillo fresco
60 ml de aceite de OVE
100 ml de caldo de pollo (opcional, para más jugosidad)
Sal al gusto
Pimienta negra recién molida y un ingrediente imprescindible: supervisión constante
1. Prepara el pollo
Saca el pollo de la nevera 20 minutos antes para que pierda el frío. Sécalo con papel de cocina y salpimienta generosamente por ambos lados.
2. Prepara las patatas
Lava bien las patatas (no es necesario pelarlas). Córtalas en mitades o cuartos y mézclalas con un poco de aceite, sal y pimienta.
3. Aromatiza
Ralla la piel de un limón y exprime el zumo. Machaca los dientes de ajo sin pelar. Deshoja el romero y el tomillo.
4. Monta
Coloca el pollo en una bandeja de horno. Distribuye las patatas alrededor. Añade los ajos, la ralladura y el zumo de limón. Espolvorea las hierbas por encima y rocía con el aceite de OVE. Si quieres más jugosidad, añade el caldo en el fondo de la bandeja.
5. Hornea
Hornea a 190 °C (calor arriba y abajo) durante 45–55 minutos.
A mitad de cocción, riega el pollo con sus propios jugos y gira las patatas para que se doren uniformemente. En los últimos 5 minutos puedes activar el grill para conseguir una piel más crujiente.
6. Sirve caliente
Sirve caliente, con los jugos por encima y unas hojas frescas de tomillo para decorar.

Las grandes ciudades necesitan cuidado
Hay recetas que no requieren sofisticación, sino atención. Producto sencillo, buena base y vigilancia constante durante la cocción.
En los últimos años, Sant Cugat ha proyectado modernidad y gestión eficiente de los recursos. Sin embargo, en el día a día se perciben señales que invitan a reflexionar: aceras levantadas que obligan a caminar con precaución; calles con baches que afectan tanto a peatones como a vehículos; iluminación insuficiente en algunos barrios, que genera inseguridad; papeleras y contenedores que se desbordan; suciedad acumulada en espacios públicos y de equipamientos municipales.
No se trata de una crisis repentina. Es una degradación progresiva. Sant Cugat se ha ido descuidando en los detalles. Gobernar también es conservar, reparar, iluminar, limpiar y anticiparse al desgaste antes de que sea visible. El mantenimiento es lo que sostiene el día a día.
Como en esta receta, lo esencial es el cuidado. Si se deja en el horno sin supervisión, el plato se seca. Si se vigila y se cuida, el resultado habla por sí solo. Sant Cugat no necesita grandes gestos: necesita que lo básico funcione bien. Y cuando lo básico funciona, la ciudad lo nota.









