El sueño de Samanta Rabasa, cofundadora de La Croixé

Inspiración para enamorar al mundo

En su barrio de toda la vida, descubrimos el hogar de Samanta Rabasa. Joven, emprendedora y madre de dos pequeñajos adorables, concilia su trabajo con la vida familiar, en perfecta armonía. Risueña y elegante por naturaleza, en su casa se respira el espíritu que ha logrado plasmar en su marca de ropa,  La Croixé. Un sueño hecho realidad, que empezó en solitario en 2013 cuando diseñaba y vendía en su piso los vestidos de fiesta que ella hubiese querido llevar como invitada. Dos años más tarde, esta barcelonesa diseñadora de vocación, conoció a su socia Noemí Martín, con quien unió fuerzas para relanzar la marca, logrando ambas un éxito absoluto entre las jóvenes, y afianzándose en el mercado como primera marca. Entusiasta y cercana, no tiene intención de parar. Tiene claro que el futuro es la venta online, su otro gran canal, que ha disparado las ventas en muy poco tiempo. Y, aunque La Croixé ya ha logrado traspasar fronteras en algunas tiendas de Europa, Chile o México, el nuevo sueño de Samanta, ahora, es llegar a enamorar al mundo.

 

 

“Hacemos vestidos con diseños competitivos, a precios asequibles, para todos los públicos”, explica Samanta. Instagram ha sido su mejor aliado, reconoce.

 

La cofundadora de La Croixé es una entusiasta de la decoración. Como sus vestidos, en su casa priman la estética minimalista, la comodidad y los detalles.

 

Samanata vive cerca de la calle Madrazo, donde tiene ubicada su tienda. Así, es más fácil regalar una visita inesperada a sus hijos.

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