ENTREGA 1 · Los orígenes: vocación, encuentro y la primera consulta (1976)
Este reportaje conmemorativo por los 50 años de la Clínica Oftalmológica Rubí se publica en tres entregas debido a su extensión. En cada número abordamos una etapa distinta de esta historia profesional y familiar.
Nota previa: En este relato se respetan los idiomas originales utilizados por cada persona en las transcripciones de sus respuestas, con el fin de preservar su voz y naturalidad.
La doctora Eulàlia Rusiñol y el doctor Rafael Rodríguez forman una sociedad particular. Ella es de Rubí. Él de Paúles del Agua, un pueblecito de Burgos que dejó atrás con cuatro años. Se conocieron en la facultad de Medicina y les unió la pasión por la oftalmología. Hasta el punto de que abrieron su primera consulta antes de casarse. De eso hace ahora 50 años. La Clínica Oftalmológica Rubí, en la que trabajan sus dos hijas, es el resultado del amor y la admiración profesional que se profesan desde entonces.
Celebran 50 años desde su primera consulta oftalmológica
Dr. Rodríguez — Sí, todo empezó en mayo de 1976, cuando abrimos nuestra primera consulta. En mayo del 2026 es cuando realmente cumpliremos el 50 aniversario. Empezamos con la consulta oftalmológica Rodríguez Rusiñol.
Mucho después, en 1996, pasamos a la Clínica Oftalmológica Rubí.
¿Se conocieron en la facultad?
Dr. Rodríguez — Sí, nos conocimos en los dos últimos años de carrera.
Dra. Rusiñol — Ens vam conèixer a la Facultat de Medicina de l’Hospital Clínic.
Dr. Rodríguez — Yo me fijé en ella en primero de carrera.
Entenc que a la doctora no li va passar el mateix…
Dra. Rusiñol — Jo no. Jo com si no existís. Al contrari, un noi del curs lleig, lleig. No el feia ni cas, ni cas. Van canviar les coses després…(riuen els dos).
El Dr. Rodríguez llegó a Cataluña con apenas cinco años. Nació en Paúles del Agua. Su padre era ATS —lo que entonces se conocía como practicante de pueblo—. “Mi padre siempre soñó con que sus hijos diéramos un paso más y nos convirtiéramos en médicos, él me recondujo hacia la carrera de Medicina”. Su hermano mayor, “que para mí siempre ha sido un referente”, acabó desarrollando una doble especialidad.

En canvi, la doctora Rusiñol és de Rubí, de tota la vida
Dra. Rusiñol — Sí, jo sóc de Rubí i, a casa meva, no hi havia cap metge. Quan vaig arribar al batxillerat, la meva mare em va suggerir estudiar infermeria i a mi em va semblar perfecte.
La doctora va començar gairebé per casualitat a oftalmologia quan, amb 16 anys, la van destinar a aquest servei mentre estudiava infermeria a l’Hospital Clínic. Allà va treballar com a ajudant del catedràtic Casanovas i, després de diagnosticar una lesió a la còrnia a un pacient, va descobrir la seva vocació. Amb 19 anys es va matricular a Medicina, es va especialitzar en oftalmologia i des d’aleshores tota la seva trajectòria professional ha estat vinculada a aquesta disciplina.
Y usted, doctor ¿también tuvo claro que sería oftalmólogo desde el principio?
Dr. Rodríguez — Cuando llegó el momento de elegir especialidad, opté por oftalmología, y fue también mi padre quien me inculcó la inquietud empresarial. Yo no estudié Medicina para limitarme a trabajar en un hospital; quería ir un poco más allá, crear algo propio. De ahí surgió la idea de montar una clínica junto con Eulàlia, que siempre respaldó el proyecto desde el primer momento.
¿Cómo fueron los inicios de la primera consulta?
Dr. Rodríguez — Todo empezó antes de casarnos. En mayo de 1976 montamos la consulta y, en septiembre, nos casamos. . Tuvimos un apoyo fundamental: la madre de Eulàlia quería ayudarnos a comprar un piso para vivir. Pero nosotros decidimos comprarlo para trabajar. En aquel momento aún no éramos oftalmólogos y la placa solo podía decir “Medicina”, aunque tras más de dos años trabajando sabíamos ya mucha más oftalmología que medicina general.












