Fue en 1951 que los Garotos da Lua publicaron este primer sencillo, cuya voz cambiaría la historia de la música para siempre. Me imagino a Lota y a Elizabeth, inmersas en la naturaleza de Samambaia, escuchando a un João Gilberto jovencísimo y quizás hasta bailando al compás de las notas.
Ahora las calles de Río serpentean a mi alrededor. La voz de Gilberto me transporta por tierra y por mente. Veo la carretera como en 1951. El paisaje cambia y los colores me acompañan. Verbos y música… son mis tesoros, los que transmutaré al lino y al terciopelo.
Frente a mí se yergue el Palacio Imperial. Me imagino a un Pedro I enamorado del verde. Hacen eco en mí sus palabras, que marcaron el inicio de un nuevo país.“Díganle al pueblo que me quedo”.
Y yo también. Me quedo donde el verde se mezcla con la alegría. Me quedo donde el amarillo del sol te ilumina y donde el cielo azul te calma. Me quedo a descubrir la historia de Petrópolis y de mi abuela.
Manuela

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