Martina Klein – Estilo sin barreras

Texto: Judith Martínez
Fotografía: Theresa Paul

Martina Klein nos recibe en su despacho ubicado en el barrio de Can Trabal de Sant Cugat, para hablarnos de su vida en la ciudad y de Lo de Manuela, el nuevo proyecto de decoración que lidera y ha salido a la luz coincidiendo con el nacimiento de su hija Erica, quien, entre llanto y llanto, nos acompaña en una sesión que transmite el carácter cercano, natural y cálido de esta mujer polifacética que nos sorprende tanto como nos gusta.

En Sant Cugat se ha cerrado el círculo de mi vida.

Descubrir esta nueva faceta tuya ha sido toda una sorpresa
Mis padres son ambos arquitectos y mi madre ha trabajado durante mucho tiempo como interiorista, así que es algo que he vivido desde niña.

¿En qué áreas estás más implicada?
Estoy rodeada de un equipo profesional, que no me pone barreras, intervengo en la creación de las colecciones, en la selección de tejidos, la estética de la fotografía de los editoriales. ¡Estoy descubriendo un nuevo oficio!

¡Y ha coincidido con tu reciente maternidad!
Pienso que es una etapa en la que estas más pendiente de lo que sucede a tu alrededor y en este sentido estás más abierto. Es como si todo floreciera.

¿Qué similitudes guarda la decoración con la moda?
La verdad es que son dos mundos distintos. Si bien la moda es cambiante, lo que sirve hoy, no se lleva dentro de seis meses, la decoración va a otra velocidad, todo evoluciona a un ritmo más lento.

Un suma y sigue …
Es un tema de convivencia. Uno debe aprender a convivir con los objetos que le rodean, así como con las personas con las que compartes tu casa.

Y una cuestión de estilo.
No me gustan los estilos que limitan. En una casa todo tiene que valer, el hecho de quitarte los zapatos tampoco debe ser un impedimento.

Pero, ¿cuál es la tendencia decorativa con la que más te identificas?
Me gusta lo ecléctico y exótico.

Un objeto que no puede faltar en tu casa.
Sin duda, los cojines. Logran dar un aire diferente a cada ambiente sin cambios drásticos. Pero lo más importante es que en una casa pasen cosas, que haya muchas risas. Si no hay movimiento, tener una casa bonita no tiene mucho sentido.

Lo más importante de una casa es que haya muchas risas.

¿Te gusta vivir en Sant Cugat?
Cuando vine a vivir a España yo tenía doce años. Da la casualidad que mis padres se instalaron aquí hace veintitrés, y yo he regresado para crear, junto a Alex Corretja, el ambiente familiar que he añorado durante muchos años, cerrando el círculo. Sant Cugat me gusta, especialmente en esta época de mi vida.

¿Qué destacarías de la ciudad?
El contacto con la naturaleza. Y la vida de pueblo, la relación con la gente, al ser una pequeña ciudad, las distancias se acortan y el trato es más cercano.

¿Un buen plan?
En pareja, un paseo por el Mercantic ¡me encanta el menú de Can Gula! o ir al cine. Y, si salimos con los niños, nos divierte ir al Panchito o a la Burguesería.

Durante la sesión de fotos Martina colabora con nuestra fotógrafa, Theresa, poniendo a disposición su experiencia, sin imposiciones, y sin olvidar que su pequeña de curiosos ojos azules, también reclama su atención. A la vez, su equipo trabaja, inmerso en la nueva colección de verano, cuyo avance presentamos en estas páginas.

Martina Klein en su casa de Sant Cugat
Martina Klein en su casa de Sant Cugat
Martina Klein en su casa de Sant Cugat
Martina Klein en su casa de Sant Cugat
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